Recuperación educacional pospandemia: una propuesta

Muchos estudiantes del país no han tenido clases presenciales ni remotas por casi dos años, y han comenzado el primer semestre de este año a media máquina, con una alta inasistencia. Esto es especialmente crítico para las y los estudiantes de cuarto básico, pues entre primero y tercero se adquieren las habilidades de escritura, lectura y aritmética básica, que son pilares para el tránsito por las distintas disciplinas del currículo escolar y para desenvolverse en los ámbitos laboral, social o cultural de la vida adulta.

Sin embargo, muchos de estos niños y niñas, luego de comenzar a aprender a leer en primero antes de la pandemia, no leyeron más por dos años durante la crisis del COVID-19.

Aprender a leer es la mayor transformación cerebral que induce la escuela. Implica conectar circuitos neurológicos especializados en varias partes del cerebro, un gran engrosamiento del cuerpo calloso que conecta a ambos hemisferios, y esto sólo se logra con años de persistente práctica. En consecuencia, en muchos estudiantes, lo aprendido antes de la pandemia se esfumó con ésta. Son estudiantes que están en cuarto básico, pero que recién ahora están aprendiendo habilidades y contenidos de primero. Es por esto que cuarto básico es el grado más dramático.

El proyecto Conecta Ideas que hemos estado evaluando se concentra justamente en este grado: cuarto básico. Lo hace en matemáticas, pero también incluye escritura, y argumentación escrita. Se trata de una estrategia pedagógica estructurada y con apoyo tecnológico que desarrollé junto a un equipo que ahora dirijo en el CIAE de la Universidad de Chile. Combina el juego (gamificación), la argumentación escrita y la colaboración entre estudiantes de un mismo curso para enseñar los contenidos curriculares. Un estudio controlado aleatorizado en 2017 del CIAE con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la fundación canadiense International Development Research Center (IDRC), con 24 cursos en tratamiento y 24 en control, y mediciones con SIMCE, obtuvo aprendizajes extras equivalentes a 50% más de clases. Es decir, en tres o cuatro años podrían recuperarse todos las y los estudiantes. Hasta ahora se ha aplicado en centenas de escuelas de Chile y del Perú. Por sus características —alta motivación de los estudiantes, colaboración interpares y buenos resultados medidos—, podría ser una buena alternativa para enfrentar los efectos de la pandemia.

***

Para la recuperación del avance escolar existen soluciones muy efectivas; por ejemplo, tutorías personalizadas. Sin embargo, éstas son sólo efectivas si los tutores tienen experiencia y, por otra parte, no son escalables (extensibles a todo el país). No existen tantos miles de tutores disponibles.

Si nos concentramos sólo en cuarto básico y en el 25 por ciento de escolares con aprendizajes más descendidos, necesitamos que cerca de 50 mil estudiantes tengan acompañamiento de tutores. Un tutor que acompaña en una sesión diaria a dos estudiantes simultáneos logra cubrir, a lo más, a ocho estudiantes al año. Por lo tanto, necesitaríamos al menos de 6 mil tutores a tiempo completo para atender ese 25 por ciento de estudiantes más descendidos de cuarto básico.

Otra opción es una pedagogía estructurada, con apoyo tecnológico y monitores que sean compañeros/as de curso. Para implementar el programa, un/a profesor/a entrenado/a en la tecnología apoya una sesión de noventa minutos de aprendizaje activo y estructurado. La estrategia cuenta además con el apoyo de estudiantes monitores, que son seleccionados del mismo curso.

Este año 2022, el proyecto aleatorizado controlado que estamos implementando desde el CIAE (1) es de una magnitud mayor: 137 cursos de escuelas distintas en tratamiento y 95 cursos de otras escuelas en control. Además, lo hacemos en las condiciones particularmente desafiantes de la pospandemia. Los resultados de la evaluación de proceso, mostrados recientemente por J-PAL son excelentes: se encuestó a 3.200 estudiantes, 110 profesores y 105 directores y/o jefes de UTP.  96% de los profesores está de acuerdo con que las y los estudiantes se ven motivados en las sesiones, y 90% de las y los escolares señala que les entusiasma estudiar matemáticas en el taller de Conecta Ideas.

Adicionalmente, en el CIAE-IE estamos también analizando el efecto en la argumentación escrita y en habilidades socioemocionales.

La estrategia de Conecta Ideas de gamificación, argumentación escrita y compañeros monitores, es una muy buena alternativa para enfrentar el gran desafío de recuperación en los cuartos básicos. Es completamente escalable a todo el país. También puede extenderse a los terceros y quintos básicos. La fundación GRADE y el BID están implementado Conecta Ideas en Perú en esos grados, y lo hacen con el apoyo de un grupo de investigadores del CIAE que dirijo.

Ahora hay que correr. Hay que empezar a recuperar. Mientras más demoremos en comenzar, se agranda la brecha, y más difícil es para los estudiantes y profesores alcanzar a los demás.

Fuente: Ciperchile.cl

¿Cómo debo enseñar a partir de este mes?

Imagen de Freepik

Todos los meses, los docentes se enfrentan al dilema de qué ejercicios deben practicar sus alumnos y cuáles son sus consecuencias en el aprendizaje a largo plazo. Dado que los profesores prefieren plantear sus propios ejercicios, esto genera una gran cantidad de preguntas, cada una de ellas intentada por un pequeño número de estudiantes. Por lo tanto, no podríamos usar modelos basados ​​en big data, como el aprendizaje profundo. En cambio, desarrollamos un modelo de espacio de estado fácil de entender que predice los puntajes de las pruebas nacionales de fin de año.
Usamos 2386 preguntas de matemáticas de cuarto grado en línea diseñadas por maestros, cada una de las cuales fue intentada por algunos de los 500 estudiantes en 24 escuelas de bajo nivel socioeconómico. Descubrimos que las predicciones del modelo de espacio de estado mejoraron mes a mes y que, en la mayoría de los meses, superó a los modelos de regresión lineal. Es más, el estimador de espacio de estado proporciona para cada mes un mecanismo directo para simular diferentes estrategias de práctica y calcular su impacto en la prueba nacional estandarizada de fin de año. Construimos curvas de iso-impacto en base a dos variables críticas: el número de preguntas resueltas correctamente en el primer intento y el número total de ejercicios intentados. Esto le permite al maestro visualizar el equilibrio entre pedir a los estudiantes que realicen ejercicios con más cuidado o que realicen más ejercicios. Hasta donde sabemos, este modelo es el primero de su tipo en educación. Es una herramienta novedosa que ayuda a los profesores a impulsar clases enteras para lograr objetivos de aprendizaje a largo plazo. el número de preguntas resueltas correctamente en el primer intento y el número total de ejercicios intentados. Esto le permite al maestro visualizar el equilibrio entre pedir a los estudiantes que realicen ejercicios con más cuidado o que realicen más ejercicios. Hasta donde sabemos, este modelo es el primero de su tipo en educación.
Es una herramienta novedosa que ayuda a los profesores a impulsar clases enteras para lograr objetivos de aprendizaje a largo plazo. el número de preguntas resueltas correctamente en el primer intento y el número total de ejercicios intentados. Esto le permite al maestro visualizar el equilibrio entre pedir a los estudiantes que realicen ejercicios con más cuidado o que realicen más ejercicios. Hasta donde sabemos, este modelo es el primero de su tipo en educación. Es una herramienta novedosa que ayuda a los profesores a impulsar clases enteras para lograr objetivos de aprendizaje a largo plazo.

Fuente: MDPI
Descargar documento completo

¿Cómo reducir la pérdida de aprendizajes?

SEÑOR DIRECTOR:

Los estudiantes norteamericanos perdieron en total seis meses de horas de clases presenciales debido a la pandemia durante 2020 y 2021. Según el Banco Mundial, eso significa una pérdida promedio de 6 meses de aprendizaje. Esta cifra es más del doble de lo que fue en países como Bélgica, Holanda y Alemania, y el triple de lo perdido por China. Además, la cifra esconde desigualdades típicas de los promedios. Si bien todos los estudiantes contaban con clases online en ese periodo, el efecto de estar sin clases presenciales es aún mucho mayor en los más vulnerables. Es un huracán educacional nunca visto, y cuyo ojo pega aún más fuerte a los estudiantes de familias más desventajadas.

El Plan de Rescate Americano anunciado por Biden, es un plan de 130 mil millones de dólares y a 3 años. Escalando a la población estudiantil de Chile, equivale a dedicar 8 mil millones de dólares. Es un monto similar al de toda la deuda acumulada por CAE.

Debido a la pandemia, hasta diciembre 2022 los estudiantes de Chile ya llevaban perdido prácticamente más de un año y medio de clases presenciales. Es un enorme terremoto. ¿Qué podemos implementar para reducir la pérdida de aprendizajes, o al menos para no seguir aumentándola?

Roberto Araya

Instituto de Educación y CIAE

Universidad de Chile

Tutorías: una respuesta al terremoto educativo

SEÑOR DIRECTOR:

Coincidimos con la carta de Roberto Araya publicada el sábado, que destaca la profundidad de la crisis educativa producto de la pandemia y la urgencia de tomar medidas. Como grupo interdisciplinario lanzamos un estudio para Temas de la Agenda Pública de la UC que pretende aportar en esta línea.

Planteamos las tutorías escolares -instrucción individual o en grupos pequeños realizada por docentes, otros profesionales de la educación, voluntarios o apoderados- como una estrategia para complementar la labor de las escuelas, acelerar los aprendizajes y recuperar lo perdido. Además de lo académico, las tutorías tienen un factor socioemocional importante, pues hay evidencia sobre el impacto del vínculo entre tutores y estudiantes en su desempeño integral.

El programa de tutorías anunciado por el Mineduc es una gran oportunidad. Nuestro artículo reúne evidencia útil para este proceso, basándonos en la experiencia en Chile y el mundo. Planteamos construir una infraestructura para tutorías, que logre sinergias entre el gobierno, la academia y la sociedad civil, focalice el programa en los más necesitados y aproveche la tecnología para automatizar procesos. Recomendamos partir este semestre con un piloto para aprender y escalar.

Tal como señaló Roberto Araya, atravesamos un terremoto educativo, y necesitamos soluciones. Queremos reforzar este mensaje, no solo la profundidad de la crisis, sino también destacar el sentido de urgencia que requieren sus respuestas. No podemos esperar más. En este contexto, las tutorías son una estrategia costo-efectiva para abordar los efectos de la pandemia y acompañar los esfuerzos de recuperación y reactivación de los niños, niñas y jóvenes más afectados.

Verónica Cabezas, Facultad de Educación UC

Francisco Gallego, Instituto de Economía e Instituto para el Desarrollo Sustentable UC y J-PAL

Susana Claro, Gobierno UC

Francisca Koppmann, UC

María Paz Monge, J-PAL LAC

Marigen Narea, Psicología UC

Paulo Volante, Educación UC

Necesitamos un rescate educacional de proporciones

Por Roberto Araya, Instituto de Educación y CIAE, Universidad de Chile

La pandemia provocó un enorme terremoto con miles de muertes. Ha sido una pesadilla de olas tras olas que no parecían terminar. Pero un mega terremoto genera un tsunami. Hay rumores que es un tsunami educacional. ¿Será comparable a otras urgencias del país, como el cambio climático, la corrupción, la calidad de la salud, las bajas pensiones y la delincuencia?

Llevarlo todo a plata nos supera. La vida humana no se cuenta con monedas. Una alternativa es comparar con años de vida. Intentemos una estimación gruesa, que, aunque puede no ser exacta, nos permite dar cuenta de la magnitud del problema.

Nuestros estudiantes han estado casi dos años sin clases presenciales. Pero hay abundante evidencia que dejar de asistir a clases provoca menos años de escolaridad. Una de las primeras estimaciones proviene de un experimento natural en 1990 en Bélgica. Fue una huelga de profesores francófonos de un tercio de año. Sus estudiantes terminaron con casi un año menos de escolaridad que el resto. Así, los dos años de inasistencia por la pandemia se traduciría en Chile en cerca de 5 años menos de escolaridad. Además, la escolaridad afecta la esperanza de vida. Evidencia en EEUU desde el año 1960 indica que un año menos de escolaridad provoca casi 2 años menos de esperanza de vida. Es decir, si no recuperamos las clases, los estudiantes terminarán con cerca de 10 años menos de vida. Dados los cerca de 3 millones de estudiantes que están en los niveles preescolar a cuarto medio, esto se traduciría en 30 millones de años de vida perdidos. No son 30 pesos, ni 30 años. Son 30 millones menos de años de vida.

¿Qué tan dramático es esto? Existen diversas estimaciones en términos de pérdida de años de vida para los desastres provocados por el cambio climático, la corrupción, la calidad de la salud y seguridad social y la delincuencia. Pero antes de la pandemia estábamos sólo a un año de la esperanza de vida de Finlandia, el país reiteradamente más feliz en el Reporte Mundial de Felicidad. En el mejor de los casos, mejorando, con educación incluida, lográbamos ganar un año de vida para los 20 millones de chilenos. Claramente el tsunami educacional es mucho mayor que todo el resto.

Digitalizar la educación para revertir las pérdidas de aprendizaje en la pandemia

Al igual que millones de madres a lo largo y ancho de América Latina, Liliana Domador se vio obligada a acomodar su trabajo con la crianza, e incluso con la enseñanza de su hija, debido al cierre escolar ordenado a raíz de la pandemia COVID-19, causante de la mayor interrupción en la educación presencial en la historia de la región.

Por eso, esta madre peruana de 34 años recibió con alegría la noticia de que su hija podía utilizar la plataforma digital ConectaIdeas para el aprendizaje de matemática durante el pasado ciclo lectivo.

Según cuenta Liliana, a su hija Alessandra de 11 años, le encantaba conectarse con su computadora a la plataforma digital para realizar ejercicios de matemática todos los jueves. Le fascinaba la competencia y poder ganar puntos y comparar su progreso con el de sus amigas.


Gracias a esta iniciativa, Liliana logró liberar tiempo que pudo dedicar a cumplir con sus demás responsabilidades personales y laborales. “A los niños les encantan los retos, así como un poco de competencia; les fascina ganar”, afirmó ella. “A medida que Alessandra comenzó a trabajar arduamente y a buscar soluciones mediante la plataforma, se volvió más independiente, y eso me liberó un poco”.

Ver Articulo Completo
Fuente: blogs.iadb.org

Aprobar matemáticas gracias a un videojuego es posible

ConectaIdeas es un método de pedagogía digital innovador y pionero en América Latina que se aplica en varios colegios de Chile y Perú para reforzar el aprendizaje

“Que levante la mano quien sepa explicar qué vimos ayer”. La profesora Cecilia Aravena empieza la clase con sus 22 alumnos, cada uno sentado frente a un ordenador. Gerard, uno de los pocos que alza el brazo, responde impetuoso: “Calcular la fracción de un número”. La docente da por válida la respuesta y escribe un ejemplo en la pizarra: “Si tengo 18 sacos de cemento y ocupo 2/3, ¿cuántos sacos ocupo?”.

El curso de 4º básico D (10 y 11 años) del Colegio Teresianas de San José de Santiago de Chile asiste a una clase de matemáticas inusual, al menos en las escuelas del país sudamericano. A través del ordenador, los estudiantes resuelven ejercicios de fracciones, series numéricas, problemas de geometría, volúmenes y capacidades. “¡Jóvenes, cada uno mira a su pantalla, no la del compañero!”, el llamado de atención de la maestra se dirige a un par de chicos que comentan en voz baja. El resto, muy concentrado, busca la solución a problemas que leen en la pantalla. Algunos usan sus dedos para contar, otros dibujan palitos en el cuaderno.

También hay quienes hacen operaciones matemáticas. Luego, todos ingresan la respuesta en el ordenador y explican cómo han obtenido el resultado final. “¡Tía, mire cuanto subí!”, exclama un niño a la profesora o tía, la forma chilena para dirigirse respetuosamente a un adulto. En su pantalla aparece el mensaje “¡Felicitaciones!” y tres banderas dibujadas que representan una suma de puntos que el chico va acumulando durante la sesión. Al fondo, en la pared de la sala, se lee: “Haz de tu vida una matemática”. Es la esencia del programa ConectaIdeas, en el que los alumnos de este curso están participando.

ConectaIdeas tiene como objetivo mejorar el aprendizaje de esta materia entre los alumnos chilenos. A través de una plataforma online, con miles de problemas, la iniciativa refuerza sus conocimientos numéricos a través de varios juegos administrados a través de un software por internet que permite trabajar los conceptos aprendidos en las clases regulares.

El Colegio Teresianas de San José participa en esta iniciativa por segundo año. El centro educativo, situado en de la comuna de San Bernardo, en la periferia de la capital, responde al perfil al que apunta el proyecto. Su creador, Roberto Araya, doctor en ingeniería eléctrica e investigador de la Universidad de Chile diseñó el programa para promover el aprendizaje entre los alumnos de condición socioeconómica baja. “Me di cuenta de lo interesante que podía ser aplicar mis conocimientos de inteligencia artificial para ayudar a los niños y niñas con más necesidades y a quienes les cuesta más aprender matemáticas. Convirtiéndolas en un juego pueden llegar a cambiar la vida a estos niños y, además, les ayudo en su futuro”, explica Araya.

Para él, “la matemática es un lenguaje que permite entender el mundo” y acercar a los estudiantes al currículo STEM (abreviación en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). “La gamificación aumenta la motivación”, sostiene. El experto se refiere a la introducción de elementos de juegos en la enseñanza, una industria emergente impulsada por el aumento del acceso a dispositivos conectados a internet. “Es un fenómeno que comenzó a verse muy fuertemente a partir de 2009 para hacer las actividades más interesantes y atractivas”, define Julian Cristia, economista e investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Un proyecto con “impactos excepcionales”

Cecilia Aravena tiene 58 años y desde hace nueve es parte del equipo de seis profesores que hoy ejecutan el proyecto. “El docente del centro me deja anotado en un cuaderno lo que requiere y yo, de acuerdo a eso, selecciono los ejercicios, preparo la actividad y la implemento en la sesión”, cuenta. Trabaja en otros dos colegios más de la Región Metropolitana, uno en la misma comuna y otro en La Pintana. Los tres centros tienen en común que atienden alumnos en situación de alta vulnerabilidad, procedentes de zonas con altos índices de delincuencia, narcotráfico y exclusión social. “El objetivo del proyecto es reforzar, pero la realidad es muy heterogénea y, al final, muchas veces terminamos enseñando a los niños”, apunta la profesora.

Una de sus tareas principales es supervisar el aprendizaje en tiempo real a través del software para identificar a los estudiantes que quedan más rezagados y proporcionarles apoyo adicional. “Lo que estos niños aprenden es lo que se les enseña en el colegio, nada más que eso porque viven realidades muy adversas y en la casa no les revisan las tareas. No hay apoyo”, comenta Aravena.

El impacto del programa ConectaIdeas ha sido estudiado por el BID, el International Development Research Center del gobierno de Canadá, la Universidad de Chile, y la Universidad de Cornell. La investigación, realizada en 2017 y titulada ¿Funciona la gamificación en la educación?, concluye que los estudiantes que participaron de la iniciativa mejoraron sus aprendizajes de matemáticas en un 50% comparado con los que no fueron parte de ella.

En Chile, el alumno promedio cuya madre no tiene educación secundaria está atrasado aproximadamente un año en el aprendizaje de matemáticas respecto a los estudiantes cuyas madres sí la tienen

Según el estudio, sus efectos positivos son cuatro veces superiores a iniciativas como la reducción de estudiantes asignados por docente, o siete veces mayor que la ampliación de la jornada escolar de cuatro a siete horas, que se instauró en Chile a partir de 1997. “Son impactos excepcionales por el nivel de magnitud. Estos resultados no se suelen ver cuando evaluamos programas educativos. Muchas veces se encuentran efectos positivos, pero son pequeños, marginales; estos son mucho mayores”, subraya Julian Cristia, uno de los autores del trabajo.

El experimento se aplicó a 24 escuelas de primaria que reciben financiamiento estatal y que acogen alumnos con bajos ingresos —según la clasificación del Ministerio de Educación— y con retrasos en la asignatura de matemáticas. Además de constatar la mejora del aprendizaje de esta materia, los investigadores también quisieron comprobar si ConectaIdeas podía cerrar las brechas de rendimiento académico entre distintos grupos socioeconómicos. Según el último informe PISA 2018, el peso de la ventaja socioeconómica entre los estudiantes chilenos es del 13%, nueve puntos por debajo de Perú, el país con el porcentaje más alto.

“La educación en Latinoamérica tiene dos problemas muy importantes: la brecha externa, referida al atraso en aprendizaje respecto a los países desarrollados o con países que tienen el mismo nivel de desarrollo económico; y la brecha interna, la que se produce dentro de los propios países entre estudiantes de nivel socioeconómico alto y bajo”, señala Cristia. En Chile, el alumno promedio cuya madre no tiene educación secundaria está atrasado aproximadamente un año en el aprendizaje de matemáticas respecto a los estudiantes cuyas madres sí la tienen. Los resultados del estudio revelaron que ConectaIdeas logró reducir esta brecha a la mitad. “Buscábamos un programa que pudiera trabajar con las dos escalones al mismo tiempo”, añade el economista. Y lo encontraron.
La competencia como estrategia

“Vamos a dar un aplauso a Javier, que tiene 152 puntos, y a Matías, que sacó 142”, ordena la profesora Aravena al grupo antes de terminar la segunda (y última) clase semanal. Los alumnos celebran a los compañeros que lideran el ránking que calcula el propio sistema en función de la puntuación obtenida por cada estudiante con sus respuestas. La lista sirve al docente para identificar aquellos que necesitan más apoyo, es decir, los que han contestado pocas preguntas o tienen una baja tasa de respuestas correctas. “Nunca mostramos los estudiantes que quedan al final”, precisa Aravena.

“A través de un panel de control, se monitorea en línea los avances de los estudiantes en tiempo real. Además, el programa genera informes de retroalimentación para los supervisores del proyecto, los docentes y los directores de escuela”, explica Paulina Jaure, coordinadora del equipo de profesores del proyecto.

En la clase de 4ºA, Ornella y Erik han acabado los primeros y cuando la maestra pregunta por los “monitores” que ayudarán al resto de la clase, ambos se ofrecen voluntarios. Ellos recibirán en el sistema las peticiones de ayuda que sus pares solicitan a través de un botón. “Cuando uno más aprende es cuando enseña a otro. En lugar de que el mejor alumno del curso resuelva problemas más complejos, se ofrece la oportunidad de ejercer de profesor ayudante de otros. Es una fórmula que vi hace 12 años atrás en Cuba”, explica Roberto Araya, que ha visitado y conocido de primera mano experiencias educativas de todo el mundo.

Además de la competencia individual, el proyecto promueve un torneo entre todos los centros educativos que participan en el proyecto, actualmente seis. Un concurso interescolar que se celebra cada dos meses de forma virtual en el que las escuelas se disputan los puntos en juego. Durante los 40 minutos que dura la competición, el aula hierve de nerviosismo y emoción para ganar al colegio rival. Incluso los padres y madres de los alumnos participan del acontecimiento enviando vídeos de apoyo a sus hijos. “La competencia con otros cursos es sana, como en el fútbol o los partidos políticos. A futuro estos niños van a trabajar en organizaciones donde van tener que competir. Tendrán que aprender eso en la vida”, opina el creador de la iniciativa.

Entre los efectos negativos que detecta el estudio, se produce la disminución de las preferencias de los alumnos por trabajar en equipo. “Fue un resultado sorpresivo porque es algo que está muy presente en el programa”, afirma Julian Cristia. La investigación también subraya la preferencia de los estudiantes por aprender las matemáticas a través del ordenador. “La escuela tiene que cambiar para adaptarse a los nuevos estudiantes, que tienen acceso permanente a múltiples experiencias interactivas y unas expectativas altas de aprendizaje que en la escuela tradicional no están satisfechas”, indica el investigador. Un punto favorable del proyecto, para él, es que “tiene una intención clara de explotar la tecnología de forma guiada”, en contraste con otros que se limitan a entregarla sin facilitar pautas de ningún tipo. “Cuando no se da una guía la tecnología se usa poco o mal”, afirma.

Desde 2010, cerca de 70 cursos han participado en ConectaIdeas. Con un coste de implementación de 150 dólares por alumno en 2017 (un 5% más del gasto público por niño de primaria en Chile), se ha convertido en un método pionero de pedagogía digital exportable a otros países de América Latina y con potencial para reforzar otras competencias, además de las matemáticas, como la lectura. La plataforma, que es gratuita, ya ha llegado hasta las escuelas de Perú, donde hoy 80 cursos de Lima la están utilizando para reducir la brecha escolar entre niños ricos y pobres.

 

Fuentes El Pais - www.elpais.com

Ejemplo Nacional Destacado | Conecta Ideas

Hace unos días, el Banco Internacional del Desarrollo (BID) dio a conocer un informe en el que destaca que los niños que utilizan  la plataforma Conecta Ideas – Programa desarrollado por Roberto Araya, Académico del Instituto de Educación y CIAE – Tienen un aprendizaje de matemáticas que equivale a caso medio año más de estudio. La evaluación de impacto que financio la fundación  Canadiense IDRC y que supuso monitorear 24 escuelas en sectores vulnerables, también evidencio que los niños que usaron el programa mejoraron 14 puntos sus resultados Simce y se mostraron más convencidos de que la inteligencia se puede mejorar cuando uno estudia intensamente. El documento del BID fue publicado bajo el nombre «¿Funciona la gamificación en la educación? Evidencia experimental de Chile.

Araya cree que entre las cosas que hacen destacar a ConectaIdeas  está su carácter social. «Hay  revisión entre los estudiantes pares, estudiantes monitores a pares, y se conectan cursos enteros con otros cursos, de otras escuelas en actividades diarias, así como en torneos sincrónicos entre cursos», explica. «Una objeción típica de educadores es que muchas plataformas tecnológicas aumentan  el aislamiento de estudiantes por que cada uno trabaja en su propio mundo a su propio ritmo y totalmente desconectado del resto. Acá, por el contrario, la estrategia es usar la tecnología para aumentar significativamente la conexión entre estudiantes, el aprendizaje colectivo».

Hasta los apoderados tienen un rol: en los torneos se despliegan en la pantalla sus arengas. Por su parte, entre los papeles del profesor está «Monitorear en un sistema de alerta en su celular o tableta  cómo va cada estudiante en los ejercicios, y si hay una pregunta que resultó muy difícil». Previo  a cada sesión, cada docente  puede elegir los ejercicios que más se adecuan a sus objetivos de aprendizaje.

Fuente: El Mercurio Digital